Blog

Bordeaux et Saint-Émilion

El último fin de semana de julio fuimos a ver a una amiga que llevaba poco más de un mes viviendo en Burdeos (Bordeaux). Viaje relámpago, la verdad, porque en un fin de semana es algo justo para poder conocer mejor un lugar… Aún así, creo que lo aprovechamos bien.
Nos recibieron en la casa donde está alojada con una cena degustación de vinos y quesos, en el transcurso de la cual empecé a hablar francés e inglés con pasmosa facilidad. Esos vinos franceses de la zona entran tan suaves que ni te enteras y es fácil perder el control y romper ciertas formas «afrancesadas» que hasta entonces siempre había atribuido a una cierta clase burguesa inglesa.

Y es que tomar unos vinos con el estómago vacío acompañado únicamente por unos quesos y algo de comida española es fácil, tremendamente fácil, dejar de hablar bajito como ellos y difícil, tremendamente difícil, estar sentadito diciendo «oh, la lá este vino tiene un sabor de roble de guillotine exquisité, mon ami…«. NO. Imposible.

Así que la primera noche en Burdeos (Bordeaux) fue más divertida de lo previsto. El resto del fin de semana podría resumirse en una caminata -sin resaca- de 20km el sábado, recorriendo y conociendo la ciudad, comiendo en un sitio pequeñito y acogedor y cenando en otro buenísimo. Y el domingo tras repetir desayuno con unos deliciosos croissants y cafés, visita cultural a un pequeño pueblo a media hora de Burdeos, Saint-Émilion.
Conocido principalmente por su producción de vino, es hermoso de visitar y envidiar esas casas tan grandes con sus viñedos enormes.

Burdeos es conocida como la pequeña París. Fue un amor a primera vista ya desde nuestra llegada el viernes por la noche. Me enamoré de la ciudad. Y seguramente ya nunca podré ser objetivo cuando hable y recomiende este ciudad de la región de Aquitania, en el sur de Francia.

En fin, nos encantó. Todo. La ciudad, la comida, el vino… Para repetir, sin duda.
Aquí el resto de imágenes.

 

 

Viaje a Japón

Ayer por la noche tuve una cena por la zona de la torre mapfre, en el puerto olímpico de Barcelona. Y en un momento en el que me escapé a fumar un cigarro, tuve una nostalgia inmensa y un deseo terrible de volver a Japón, un año después de haber estado allí. Concretamente a Kyoto.
Una ciudad que me pareció maravillosa desde el minuto cero y que con el paso del tiempo me lo parece aún más cuando en momentos como el de ayer me vienen flashes de sensaciones que tuve y al parecer retuve de un modo nítido y claramente emotivo.
Y eso que -toca puntualizar- terminamos el viaje a Japón con la certeza de que nunca más íbamos a volver. No porque no nos hubiera gustado, nos gustó mucho, pero en ese momento quizás no lo suficiente como para plantearnos regresar a un destino tan lejano, habiendo tantos destinos que aún queremos visitar y conocer.

Y sin embargo, ayer mataba por estar de vuelta. Hasta me imaginé viviendo allí una temporada. Y hoy, escribiendo esta entrada, no es sólo Kyoto, también Tokyo. Quién sabe, mañana también puedo añadir otras ciudades o pueblos de Japón…

Tokyo
Contax 645. Kodak Portra 400

Vacaciones en Italia

Estoy de vuelta después de tres semanas repartidas entre Galicia y Italia (Toscana y Cinque Terre). Y traigo un montón, pero un montón, de carretes y espero que buenas imágenes. Pero ahora mismo tengo otros proyectos que terminar antes de poder dedicarme a mirar con calma todas y cada una de las imágenes de este verano.

Tengo que confesar que no he podido evitar echarle un vistazo rápido hoy, que me han entregado las imágenes del laboratorio. Y voy a compartir la última del viaje.

Velero bonito
Contax 645 – Kodak Portra 400

Editando una boda en Can Mateuet

boda-en-can-mateuet

Antes de las vacaciones tuve la suerte de poder fotografiar esta preciosa boda en Can Mateuet. Y ahora estoy con la edición, que no es otra cosa que seleccionar las mejores imágenes y descartar algunas. Y digo algunas porque son bien pocas las que veo que descartaré.
En breve subiré un resumen de algunas de las imágenes más significativas.

De vuelta a donde «casi» todo empezó

Boda en pazo de Xaz 2Quedan dos días para volver a escuchar esta canción. La que en el último minuto decidimos que fuera la que nos acompañara en la entrada. Y la que -al cabo de un año- se ha convertido en nuestra canción.

Teníamos otra, más cañera y espectacular, que nos iba a permitir hacer una entrada saltando y corriendo a tope, pero no hubiéramos sido nosotros. Y si algo nos distinguía ese día, era que debíamos ser nosotros por encima de todo.
Y fuimos nosotros. En tu vestido, en mi pajarita, en tus zapatos, en mi color azul, en la decoración, en la comida y en la entrada.

Un año ya. Tu dices que volverías a repetirlo. Yo siempre digo que no. Pero escuchar esta canción, las veces que sea necesario…

Los Secretos – Pero a tu lado.