Reflexión fotográfica de Óscar Molina.

Me sigue pareciendo súper interesante la entrevista que en Sales de Plata le hicieron a Óscar Molina en 2013 y el análisis que hizo éste sobre fotografía. Aunque va más dirigido a la fotografía personal o de autor, creo que se puede extrapolar a otros ámbitos y no necesariamente fotográficos.

Sinceramente, no sé hacia dónde va la fotografía ni tengo claro hacia dónde va el mundo. Uno puede ir de profeta y a los pocos años o meses darse cuenta de que se ha equivocado de punto a punto. Ya es bastante complejo entender lo que pasa ahora mismo, como para aventurarse sobre lo que ocurrirá dentro de unos años. Hay tal cantidad de información en forma de fotografías que da la sensación de saturación, de que hemos llegado a un fin de ciclo. Hay autores y trabajos interesantes en torno a la fotografía y con las fotografías, una creatividad extraordinaria en algunas propuestas individuales, y por otra parte un influjo de tendencias que tiñen de un mismo tono el trabajo de autores que se parecen demasiado entre sí. Eso es parte de lo que veo ahora.

Imagen de Óscar Molina
Imagen de Óscar Molina

 […] Respecto a qué falta o qué sobra en el entorno fotográfico. Creo que sobran muchas cosas,… y entre ellas están los egos de la fotografía, esa compulsión hacia el reconocimiento en los que empiezan, a ser un talento emergente, recibir aplausos, el afán de medrar, a veces desmedido y a mayor gloria de fatuos egos y narcisos, en aquellos que han conseguido un reconocimiento o una fama. Sobran los aplausos en la fotografía, pero sobre todo el deseo ávido de conseguirlos. Sobra ruido. Hay muchos lastres. Sobran talentos emergentes y faltan críticos detergentes, sobran descubrimientos y faltan trabajadores de oficio. Sobran fiestas de la fotografía y falta concentración y silencio… falta escucha. Sobra información y potencia en las herramientas. Falta reencontrar límites. Falta un sistema de enseñanza estructurado y efectivo que no sólo informe, sino que además forme a futuros fotógrafos, creadores, artistas, y que no dependa tanto de referencias económicas, sino de una sensibilidad política. Falta sensibilidad política. Falta sensibilidad en general. La calidad de la enseñanza pública de la fotografía es muy discutible, y la enseñanza privada hace lo que puede (que a veces es mucho), pero se la juega cada día, ya que se sustenta sobre una estructura de tipo empresarial y por lo tanto no deja de estar al albur de factores e intereses externos a la propia enseñanza, que modelan su desarrollo. En fin, son sólo algunas observaciones, es una pregunta compleja.

Publicado por

Santi Gili

Fotógrafo en Barcelona.

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