Galicia 2016

Galicia tiene un aire especial. Y un algo que sin darte cuenta, te engancha. Voy Vamos varias veces al año, los días que más en verano, pero también durante el año en fechas señaladas como aniversarios o simplemente por cierta morriña entre fechas.

Y no hay escapada hacia allí en la que no me lleve por lo menos una cámara. Hasta ahora siempre era una digital y otra analógica. Pero este año decidí llevar dos analógicas, una de 35mm (Contax N1) y otra de 120 (Contax 645), así que todas estas imágenes son de las “antiguas de carrete” porque -una vez más- me engancha la luz y color que se consigue.

Tengo un diario de imágenes en esta web en la que voy añadiendo solamente imágenes analógicas y varias de ellas son de esos “viajes express” a Galicia. Y después, tengo varias series de imágenes de cada uno de los veranos que he pasado allí, aunque de momento sólo he tenido tiempo de preparar una de esas series, la de Galicia (2014), de la que además de un diario fotográfico digital, hice también un diario fotográfico de papel, como los de antes. Debería ir subiendo el resto de los años, pero como decía me hace falta tiempo para editarlas y también un poco de ganas, que no siempre apetece estar un rato largo delante del ordenador. Pero bueno, todo se andará.

Estamos a finales de octubre y hasta hoy no he podido dedicarle el tiempo necesario a editar las imágenes de este año porque he tenido la suerte que me han ido apareciendo distintos encargos fotográficos que -obviamente- me obligaban a dejar de lado esta fotografía de “hobby” y centrarme en la “profesional”.

Por cierto, encargos tan distintos como fotografiar farmacias, pisos, productos, familias, prebodas, bodas y postbodas, cárnicas y una entidad social sin ánimo de lucro. Y ahora mismo ando metido en la confección de dos álbumes de boda. Un no parar. Pero hoy me apetecía volver al lado más lúdico y desconectar un rato porque pienso que también es necesario hacerlo. Así que aquí os dejo algunas de las imágenes de este verano en Galicia, a la que ya llaman #galifornia, no sin cierta razón.

 


Abuelo y nieto en Galiciakitesurf Galicia
bebé comiendofotografía de niñofotografía de perro
fotografía de niñofotografía de niñofotografía de barco en Galiciafotografía de faro en Galiciafotografía de barco en Galiciakitesurf galiciapersonas en la playa. galiciaplaya de sanxenxomar en galiciaamigas en la playafotografía de niñoretrato de niñoretrato en blanco y negro de niñoretrato en blanco y negro de niño

Pronto más imágenes aquí.

Diario fotogáfico en papel

Hace casi dos años se me ocurrió la idea de ponerle palabras a cada una de las imágenes que hice en Galicia durante el verano de 2014. Si bien la primera idea era crear un pequeño diario de recuerdo al uso, desde que empecé a maquetarlo tomó otro camino y acabó convirtiéndose en algo que podría definir como un diario emocional.

Tiene estructura cronológica. Se resume y, a veces intuye, lo que hicimos cada día. Pero cada página, con su imagen y texto que lo acompaña, es básicamente un sentir. A veces muy personal, otras veces completamente universal.

Y lo que empezó como un juego, rápidamente se convirtió en una necesidad de llevarlo al papel, a la forma original en la que la fotografía desde siempre fue concebida y no “perdida” en mi ordenador o en mi web. Han tenido que pasar muchos meses para que esta idea se convierta en realidad. No es fácil encontrar álbumes personalizados, de calidad, bonitos y que se ajusten a lo que uno anda buscando, ni encontrar el tiempo y las ganas en este mundo ferozmente rápido en el que vivimos hoy.

Pero aquí está. El primero de muchos (espero).

 

album clasico de fotosalbum clasico de fotos

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Sony A7ii

La primera cámara que me compré fue una Canon 400d (también llamada Rebel Xti). Era una época en la que las compactas digitales ya habían apartado a casi todas las cámaras reflex analógicas del mercado y era extraño ver cámaras “grandes”. Lo recalco entre comillas porque en realidad es una cámara no muy grande, pero en aquella época, cuando yo la adquirí, todo el mundo quedaba bastante sorprendido del “camarón” que tenía.

La verdad es que la pude comprar gracias al dinero recibido tras un accidente en el que me quedé sin coche (fue declarado siniestro total) y, claro está, la responsabilidad no fue mía. De otro modo, no hubiera comprado la cámara.

Ya existían modelos superiores, pero muchísimo más caros. Y por aquel entonces yo no sabía qué uso iba a darle a la cámara. Necesitaba saber si era un capricho o si por el contrario iba a amortizarla, en cuyo caso más adelante, ya me compraría un modelo superior.

Al poco tiempo ya me di cuenta que la usaba mucho. Y no fue hasta un par de años después que me decidí en hacer la gran inversión. Me compré la Canon 5D. Esto era el año 2008 y hasta día de hoy esta vieja cámara me ha acompañado sin descanso, incluso en los días en los que más uso le he dado al analógico. Sí, porque entre medio de esta cámara han llegado cuatro más, pero analógicas. Mis inversiones durante este periodo fueron para este medio, dejando de lado invertir en una otra nueva digital. Y viendo cómo iba cambiando y evolucionando la escena digital, falta me hacía. En los 8 años siguientes aparecieron dos modelos actualizados con respecto a la primera. La Canon 5d II y la III.

Y aunque desde que empecé siempre fui de Canon, siempre estuve alerta a las nuevas cosas que aparecían en el mercado. Tenía que estar convencido de mi siguiente paso y con la primera Sony A7 casi lo estuve. Ya cuando salió la Sony A7ii, lo tuve claro. Después de ver muchas imágenes de otros que la adquirieron antes que yo, sabía que iba a ser mi nueva cámara.

Y con algo de retraso, aquí está. Mi nuevo juguete.

cámara sony a7ii

Es pequeña, pesa poco, es bonita y es un camarón que espero que me de los mismos bueno resultados que durante este largo tiempo me dio la 5d.

*Actualizado*
Una primera imagen de lo que fue la primera sesión usando esta cámara.

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Diario de Galicia.

Mi obsesión por los diarios personales no sé de dónde me viene. Durante muchos años escribía a diario en una libreta las cosas que necesitaba contar a alguien, pero mi carácter discreto y reservado de algún modo me invitaba a contármelo únicamente a mi.

No necesariamente, pero el hecho que desde la adolescencia -momento en el que empecé a escribir- empezara a obsesionarme también en llevar una cámara para tener recuerdos de todas las cosas que con amigos o familia hacía, tenía cierta relación. Sin palabras, sólo con imágenes, al cabo de los años e imágenes acumuladas, iba teniendo también un diario. Menos detallado, pero más evocador. Y, sobretodo, más fácil.

Sea como sea, llegó internet, me salieron canas, perdí la virginidad (no recuerdo el orden) y con un descomunal flash-forward me planté en 2014 con una idea que -aún no sé porqué- no se me había ocurrido hasta entonces: Juntar ambas versiones de diarios.

El de Galicia fue el primero. Sincero y sentido. Y público. Completamente público. Esto es algo difícil de explicar a quienes no acaban de comprender que algo tan personal sea expuesto a ojos ajenos. Pero por resumirlo de algún modo, puede ser la eterna necesidad humana de compartir. Porque una cosa que no se comparte no tiene vida. Y a mi me encanta la vida.

Página del diario de Galicia

Si le quieres echar un vistazo, sólo tengo dos premisas: Pasa las páginas por orden. Y lee con calma. De otro modo, no vale la pena mirarlo.

Para más comodidad, una vez cliques en una imagen, se puede ir avanzando con las teclas derecha o izquierda para retroceder. Aquí el link.

Y si lo quieres descargar como PDF, pulsa aquí.